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☑️ Cómo Seguir Una Dieta Cetogénica Sin Vesícula Biliar

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A veces por razones que escapan a nuestras manos, tenemos que someternos a ciertas cirugías. Muchas de ellas, gracias a la tecnología laparoscópica, son realizadas con un mínimo de invasión y menor periodo de convalescencia. Fue en 1987 que se realizó la primera extirpación de vesícula por procedimiento laparoscópico. Realizada por el cirujano Philip Mouret en Lyon, Francia.

Esto lo menciono, porque una buena seguidora Marcelina me escribió y me comentó que fue operada hace un año de la vesícula. Ella, ya había escuchado hablar de la dieta cetogénica, sin embargo, es ahora cuando tiene interés en iniciar ese camino. Me abordó semanas atrás, su idea era recibir lineamientos de cómo practicar la dieta, ahora cuando se encuentra sin su vesícula.

Como siempre digo, no hay nada mejor para crecer como ser humano, que los retos que cada día se presentan. Considerando lo positivo de proporcionar información a las personas que lo requieran, compilé una serie de elementos que me permitieron entregarle información para minimizar sus dudas.

Hablé a Marcelina un poco de las funciones de la vesícula y le hice referencia a una serie de recomendaciones que le harán posible obtener los beneficios de la dieta cetogénica, sin la presencia de este órgano. Aprecio todo el interés demostrado por saber un poco más cada día, por ello lo comparto de mil amores en mi blog.

¿Cuál es la importancia de la vesícula?

Una gran mayoría de personas, desconoce muchos elementos de interés acerca de la vesícula biliar. Muchas, ni siquiera saben dónde está ubicada. Sin embargo, al causar dolor te enterarás que queda en la parte superior derecha del abdomen, debajo del hígado.

Es un órgano en forma de pera  que está unido al hígado, posee una longitud de unos siete a diez centímetros de largo. Su función principal es almacenar la bilis producida en el hígado mientras el cuerpo no la está utilizando. La bilis es una secreción amarillenta que colabora en el proceso digestivo descomponiendo las grasas en ácidos grasos, de gran importancia para la alimentación.

A lo largo del día, se sabe que el hígado produce de 400 a 800 ml de bilis, la cual se desplaza por los conductos biliares. Cuando estamos en ayunas, y por ende el estómago se encuentra en descanso, la mayor parte de la bilis producida, se encontrará en la vesícula, alcanzando hasta cinco veces sus niveles normales de concentración.

Una vez que el cuerpo la necesita, esta comienza a fluir. La bilis o secreción biliar, posee como mayores componentes los ácidos biliares.  Esta bilis es reciclada desde el intestino y devuelta al hígado. Sus principales funciones son: neutralización de la acidez del quimo o bolo alimenticio, digestión y absorción de lípidos, así como vehículo para desechar pigmentos biliares, esteroides, colesterol, metales pesados y fármacos.

Cuando se ingieren alimentos con grasa, se liberan hormonas que activan la liberación de bilis por parte de la vesícula. Esto activa además la producción de bilis por parte del hígado.

¿Por qué se enferma la vesícula?

Por lo general, las enfermedades asociadas a la vesícula biliar son frecuentes y además costosas. La forma más precisa de realizar la detección de los cálculos en ese órgano, es mediante la ecografía.  De acuerdo a los estudios, se sabe que los cálculos biliares en más de un 80%, están formados por colesterol.

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Este tipo de cálculos, denominados litiasis biliar, posee de un diez a un quince por ciento de prevalencia en la sociedad occidental, calculándose alrededor de unos veinte millones de personas con esta enfermedad en los Estados Unidos. Sin embargo, Latinoamérica en general es muy afectada, siendo mayor en Chile, Argentina y México.

Mayormente, muchos factores de riesgo para la formación de cálculos biliares, no son modificables. Dentro de ellos se pueden mencionar: origen étnico, edad, género femenino y antecedentes familiares o genéticos.

Afortunadamente, si existen algunos factores que pueden ser modificados por nuestra conducta y hábitos de cuidado de nuestra salud. Dentro de ellos destacan:

  • Obesidad
  • Síndrome metabólico
  • Dietas inadecuadas para la pérdida de peso de forma rápida
  • Estilo de vida sedentario

Existe además una serie de factores de riesgo, que favorecen la aparición de cálculos biliares, a saber:

  • Embarazo (asociado en muchas ocasiones con el vaciamiento inadecuado de los líquidos de la vesícula)
  • Empleo de medicamentos inhibidores de la hormona de crecimiento como la octreotida
  • Utilización de ciertos medicamentos como antibióticos para enfermedades de trasmisión sexual, por ejemplo, la ceftriaxona
  • Uso de fármacos hipotensores con efecto diurético, como los diuréticos tiazídicos
  • Nutrición parenteral total (vía intravenosa)
  • Cirrosis hepática
  • Hemólisis crónica
  • Enfermedad de Crohn
  • Afecciones inflamatorias crónicas
  • Edad avanzada

¿Es posible seguir una dieta cetogénica sin la vesícula?

Ya hemos visto, que el problema más común de la vesícula son los cálculos.  La preocupación de la mayoría de las personas a quienes se les ha extraído la vesícula biliar, es no poder seguir una dieta alta en grasa. Sin embargo, es totalmente posible seguir una dieta cetogénica, considerando una serie de ajustes y algunos suplementos para la salud digestiva.

¿Cómo seguir una dieta cetogénica vesícula?

Es bueno caer en cuenta que, cuando ya no tenemos vesícula en el organismo, la bilis producida por el hígado ya no se puede almacenar cuando está el estómago en reposo, es decir entre una ingesta de alimento y otra. Sin embargo, la bilis sigue fluyendo por un conducto que se denomina colédoco, al cual se une el conducto del páncreas y desembocan en el intestino delgado.

Luego de la cirugía, alrededor de un 50% de los pacientes experimentan la presencia de heces blandas y diarrea, siendo posible hacer ajustes para la digestión de las grasas.

1. Reducir lentamente el consumo de carbohidratos

Aunque haya sido extirpada recientemente la vesícula o se tiene más de una década sin ella, es importante, realizar una transición a la cetogénesis.

Agregar muchas grasas de forma abrupta, o cortar los carbohidratos de forma drástica, puede conllevar a problemas de mala absorción. Para ello, es posible comenzar con una comida a la vez por día, en vez de realizar la transición completa al estado cetogénico completo durante la noche.

Por ejemplo, el primer día seleccionado para iniciar, agregar un poco más de grasa al desayuno o al almuerzo. A la vez, añadir menos azúcar al café o ingerir la mitad del emparedado.

Debes estar muy atento a la reacción de tu cuerpo, antes de seguir añadiendo grasas adicionales a las comidas. Si observas que no hay un cambio sustancial en las heces, puedes incrementar ligeramente las grasas, al siguiente día.

2. Utilizar las grasas combinadas con fibras solubles

Existe la probabilidad que, al comenzar a ingerir mayor cantidad de grasas, las heces podrán volverse grasosas, debido a que el cuerpo no es capaz de digerir el total de las grasas ingeridas. Sin embargo, el aporte de fibra soluble puede ayudar en la transición a la dieta cetogénica.

Las fibras se encuentra en altas cantidades en almendras y nueces. También en algunas semillas como: calabaza, chía, lino y girasol. Las coles de bruselas, el brócoli, el repollo, los espárragos y las alcachofas, son también, una adecuada fuente de fibra.

3. Consumir alimentos que favorezcan la secreción de bilis

Se ha comprobado que, además de incluir en la dieta alimentos con alto contenido de fibra soluble, es importante incluir aquellos que favorecen la secreción de bilis. Dentro de ellos destacan: el apio, el jengibre, el vinagre de sidra de manzana y el chucrut. Incluso se han visto los poderosos efectos de algunos suplementos que contienen bilis de buey y las enzimas de la piña como la bromelaína, que forman parte del Gall Blader SOS.

Dentro de los alimentos saludables, que ayudan en la secreción de bilis, se encuentra también el jengibre. Todos conocemos sus propiedades carminativas o favorecedoras de la expulsión de gases. Es además un alto colaborador en la producción de jugos gástricos y bilis.

Se ha determinado también, que las alcachofas estimulan la producción de bilis, ayudando a aumentar su flujo. Las hortalizas con alto contenido de fibra y los alimentos y bebidas fermentados son excelentes para estimular un sistema digestivo saludable. Es bien conocido, el kéfir de agua de coco. Es un excelente aliado para mejorar la producción de los jugos gástricos, equilibrar la flora y producción de bilis.

También es importante, hacer uso de las propiedades que nos regalan los frutos cítricos. Al incluirlos en la dieta, pueden ayudarnos a mejorar la tolerancia a las grasas.

Si al iniciar el recorrido por la dieta cetogénica, se siente mucho cansancio, se debe procurar incluir carbohidratos saludables en las comidas nocturnas. Se pueden emplear: remolachas, zanahorias, manzanas verdes, calabazas y bayas. Estas serían mejores fuentes de carbohidratos que los granos y los edulcorantes.

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4. Procurar mantener un nivel adecuado de hidratación

La ingesta de agua, es muy importante para mantener todas las funciones corporales en un nivel adecuado. Para evitar que la concentración de las enzimas disminuya, es importante no consumir agua mientras estas comiendo. La forma ideal de hacerlo es media hora antes de la ingesta de alimentos y media hora después de terminar de comer.

Es conocido, que, si el nivel de hidratación es insuficiente, la producción de bilis se minimiza y se hace más espesa. Se recomienda ingerir aproximadamente un litro de agua filtrada, en la primera hora después de levantarse, aun en ayunas. También, ingerir aproximadamente litro y medio de agua, cerca del mediodía, por lo menos media hora antes del almuerzo.

Beber agua filtrada, es importante para mejorar la motilidad intestinal y prevenir el estreñimiento mientras nos encontramos en cetosis.

5. Incorpora en tu dieta ácidos grasos de cadena media en sustitución de los de cadena larga

Cuando aún tenemos la vesícula biliar, funcionando en buen estado, no tenemos que preocuparnos mucho por los ácidos grasos que consumimos, siempre y cuando exista un buen equilibrio entre el consumo de ácidos grasos de cadena media y de cadena larga.

Pero una vez que no contamos con ella, hay que considerar las mejores opciones. Por ejemplo, los ácidos grasos de cadena larga presentes en la leche, la carne de res y las yemas de huevo, son más difíciles de digerir y requieren más bilis para su digestión.

Por ello, hay que echar mano de opciones más inteligentes para nuestra salud, como los ácidos grasos de cadena media. Ellos se consiguen en la mantequilla proveniente de ganado lechero alimentado con pasto natural y en las grasas de coco.

Al ser mas corta la cadena, el cuerpo con menor cantidad de bilis, es capaz de realizar el proceso digestivo de forma más eficiente. Se ha determinado que los aceites puros de coco como el VEGAN MCT OIL, son muy eficientes descomponiéndose y ayudando a activar el proceso cetogénico.

De acuerdo a lo que se conoce, se sabe que los aceites de triglicéridos de cadena media (MCT) se metabolizan más fácilmente en cetonas. Recuerda que las cetonas, son moléculas de energía que el hígado produce a partir de las grasas y son el combustible ideal para las mitocondrias de las células.  Esto es así, porque son quemadas en una manera limpia y producen especies de oxígeno mucho menos reactivas.

Esto favorece que las células permanezcan más sanas, evitando además el envejecimiento prematuro. Las cetonas, además, te ayudan a tener más estabilidad en cuanto a la sensación de saciedad, evitando los peligrosos antojos, mediante la estabilización de la grelina u hormona del hambre.

6. Incluir en la dieta batidos nutricionales

Al dar el salto cualitativo a una dieta cetogénica, sin la presencia de la vesícula, hay que aprovechar las ventajas de los alimentos son más digeribles de forma más sencilla. Dentro de estos alimentos destacan una serie de alimentos realizados de forma natural, conteniendo nutrientes de fácil absorción.

Estos batidos repletos de nutrientes, los puedes preparar incorporando ingredientes naturales como las almendras o el chocolate. Hay quienes utilizan con mucho acierto, el polvo de proteína amigable. Hay que considerar aquellos que estén libres de lácteos y azúcar.

Concluyendo

Está determinado que, en los seres humanos, se realiza el transporte de más de setecientas toxinas en el tracto digestivo. Es por ello, muy importante que las personas sin vesícula biliar, practiquen hábitos que apoyen la función hepática. Una forma de lograrlo, es mediante el consumo de alimentos orgánicos y bebiendo agua filtrada, reduciendo así la carga tóxica para el hígado.

Es importante, realizar un esfuerzo por incorporar una serie de hábitos saludables en el estilo de vida. Esto hará que el cuerpo vaya equilibrándose en la medida que se desintoxica.

La cetosis que se logra mediante la dieta cetogénica, es un mecanismo completamente fisiológico, que no acarrea cambios en el pH de la sangre. Tanto es así, que fue el reconocido bioquímico Hans Krebs quien por primera vez se refirió a la cetosis fisiológica. Sobre todo, para diferenciarla de la cetoacidosis patológica que ocurre en la diabetes tipo 1, con disminuciones importantes en el pH de la sangre.

Marcelina se siente muy contenta y satisfecha por la información que le entregué. Ha logrado conectarse de una forma diferente con su cuerpo. Nunca antes la había visto tan asombrada de la maravillosa maquinaria corporal que nos regaló el creador.

También, ha empezado a justipreciar la hidratación con agua filtrada, lo cual es muy importante por la disminución de la carga de impurezas. Por otra parte, ha valorado que, si se consumen grasas de cadena media, nuestro organismo sufre menos desgaste.

Y también ha comprendido que el consumo de frutas y verduras fermentadas, son una fuente invaluable de prebióticos. Me ha hecho saber, de una forma muy sincera, que ha percibido como el consumo de estos prebióticos, también le han ayudado a dar el salto cualitativo a la dieta cetogénica.

“La mayoría de la gente no tiene un problema con su dieta. Su problema es ser consistente con su dieta”

Karen Sessions

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